Declaración de la ACUP en defensa de los valores cívicos y democráticos

Las universidades públicas catalanas compartimos una tradición de pensamiento crítico, de cultura de la libertad y de pluralismo, y un compromiso con los valores cívicos y sociales propios de una sociedad democrática. En coherencia con estos principios, la ACUP ha mostrado, en los últimos tiempos y de manera reiterada, su preocupación ante la degradación de derechos y libertades, y su rechazo a las declaraciones, amenazas y acciones contrarias a la convivencia y a la resolución dialogada y acordada de conflictos y diferencias.

Actitudes intolerantes, como las disputas sobre la exhibición de símbolos, la persecución penal de actuaciones amparadas en los derechos civiles básicos o la obstrucción del debate y la libertad de expresión en el espacio universitario, nos obligan a levantar nuevamente la voz contra conductas que solo buscan enquistar los problemas. Paralelamente, queremos acompañar esta denuncia con propuestas que favorezcan el acercamiento de posiciones.

En este sentido, la constitución de los nuevos gobiernos catalán y español ha abierto la esperanza de un cambio. A la espera del despliegue de políticas y actuaciones concretas, decisiones sectoriales como la creación de un Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, tantas veces reclamado (al Estado, pero también a Cataluña), o la voluntad de la consejera de Empresa y Conocimiento de iniciar su mandato reuniéndose con las rectoras y rectores de las universidades catalanas, son señales en la buena dirección. Sin restar valor al poder y el significado de los gestos, deseamos que este comportamiento se extienda ahora a toda la actuación gubernamental en su conjunto.

En palabras de la catedrática en Illinois Luisa Elena Delgado, «una democracia no se mide por los momentos en que hay acuerdo, sino por cómo se gestiona el desacuerdo». Por eso, desde la pluralidad ideológica de nuestras universidades y como instituciones comprometidas, nos reafirmamos en nuestra apuesta a favor de los derechos y de la política, con voluntad de servicio y propósito constructivo. Y lo hacemos desde el convencimiento de que solo desde la reivindicación de los principios de la democracia, de los derechos humanos y del diálogo será posible gestionar la disensión, superar el conflicto y reforzarnos como sociedad.

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